La ciencia produjo dos visiones del mundo contrapuestas y antagónicas. La ciencia vista como un camino hacia un progreso antinatural, que vulneraba e iba más allá de las leyes de la naturaleza y, dando al científico poderes equiparables al de Dios, provocó un rechazo sistemático y una negación de la ciencia como camino. Por otro lado, durante el Romanticismo, se volvió al período mágico, al ser éste un movimiento artístico-cultural que proclamaba la vuelta al pasado mitológico y tradicional de los pueblos y reclamando para el hombre la vuelta a la naturaleza. Vuelta, debida en parte, a la imposibilidad de que la ciencia pudiera llegar a esgrimir teorías del todo, que explicaran la naturaleza, el mundo y las grandes preguntas del ser humano de la misma manera fácil y asequible que proponen las creencias religiosas en las que se dice al fiel que es lo que debe creer y como debe pensar. Además, ciertos usos negativos entre comillas de la ciencia, como el cuestionamiento de Dios y la existencia de un plan divino, como afirmaba la teoría de la evolución de Darwin y Wallace, en la que se afirma que el ser humano no es más que un primate evolucionado. Así no es difícil entender, desde ese punto de vista la vuelta a la creencia en la magia y en los espíritus por parte de grandes mentes, que propició la aparición de Sociedades Ocultas dedicadas al estudio de la magia y de la alquimia (como la Golden Dawn) y la aparición del Espiritismo, corriente pseudomística que defiende la creencia de espíritus que pueden manifestarse en nuestro mundo.
Las primeras obras cinematográficas en jugar con esta visión de la ciencia, más allá de los científicos-magos que propone Mélies en su De la Tierra a la Luna, entroncan con la idea negativa de la ciencia y con la idea del hombre intentando ocupar el papel de Dios. Por un lado, encontramos las diferentes versiones de El Golem, pero especialmente la versión de 1920 de Henrik Galeen & Paul Wegener y que toma como fuente principal la novela de Gustav Meyrink. En ella, un rabino judío, insufla de vida a un ser creado de arcilla, con el fin de proteger a los judíos de Praga de la persecución. Más allá de las lecturas políticas de la película, ésta refleja muy bien la idea antes descrita. En ella, se cambia al científico por un rabino experto en la magia cabalística – la tradición mística judía nacida en España -, aunque propiamente ambas figuras son la misma, este rabino usa la magia para insuflar de vida al ser inanimado, poder que sólo está al alcance de Dios o la divinidad. Indudablemente el golem no tardará en rebelarse contra su creador como metáfora de que la creación de vida por medios no naturales o divinos, sino mediante la intercesión humana (mediante la magia de la palabra, en este caso) es una forma antinatural y maléfica de atentar contra las leyes establecidas y que conllevará consecuencias. La película usa la religiosidad para anticipar el poder de la ciencia y se declara, en ese sentido, un preludio de la visión científica de la misma idea que aparecerá en la película de James Whale, Frankenstein. Frankenstein, basada en la novela homónima de Mary Shelley, plantea el primer material cinematográfico digno de mención en el que se muestra la visión de una ciencia carente de ética, de escrúpulos y de moral, que atentando contra los principios divinos y morales máximos, plantea la figura arquetípica en el imaginario audiovisual del mad doctor o mad scientist (doctor loco o científico loco), doctor para referirse al científico que se dedica a la investigación medica y scientist para referirse al científico en forma genérica. El doctor Victor Von Frankenstein investiga recluido durante años en su castillo, de igual modo que el mago se recluía en sus habitaciones y el sacerdote en el templo. Cambia el hábito o la túnica por la bata blanca, usada por científicos como prolongación de los mantiles y las túnicas mágicas, pero ahora referida al trabajo científico y que tiene como propósito impedir el contacto de éste con sustancias dañinas o peligrosas, es decir con lo impuro. El reciente contacto y descubrimiento de la carga eléctrica de los seres vivos, como demostraron los experimentos de Galvani, motivó durante la época del libro, una serie de teorías acerca de la chispa eléctrica como símbolo de la chispa vital, como aquello capaz de generar vida , por lo que es digno de mención el uso de la electricidad como fuerza de la naturaleza, quecontrolada por el científico sirve para insuflar vida en un cuerpo muerto hecho de parches y retales de otros cuerpos. Se tiene así todos los componentes físicos necesarios para la vida, pero falta el hálito vital. Esta fuerza vital representada por la energía eléctrica, que era vista por el público, ignorante en su mayoría, como una fuerza cuasi-mística de propiedades impredecibles; será la que el doctor Frankenstein use para insuflar de vida a su monstruo. Ésta, como vida no creada por el hálito divino, es una forma de vida imperfecta, grotesca y monstruosa, pero que se mostrará como neutra, es decir, descargada de intenciones. El monstruo de Frankenstein no es un ser malvado, como tampoco lo es el propio doctor, el monstruo se ve impelido a actuar de manera instintiva y básica similar a un animal, ya que como creación no divina no discierne entre el bien y el mal. En cambio, el doctor, motivado por una visión errónea de lo que él considera progreso, en la que se atribuye poderes divinos, robándole la chispa vital a los propios dioses, se convierte sin quererlo no en un ente maligno, pero sí usurpador al estilo de Prometeo. El doctor Frankenstein anticipa así la figura del mad doctor, un científico que no es consciente de sus actos y que provoca con ellos una serie de consecuencias no previstas que ponen en peligro la vida de inocentes.
Si Frankenstein podría considerarse el padre cinematográfico del imaginario, que hereda toda la carga visual y psicológica anterior, es Disney quién da los pasos definitivos hasta definir al personaje de la manera más clásica. En 1933 la compañía realiza su segundo cortometraje con Mickey Mouse como protagonista y que recibió el clarificador título de The Mad Doctor. La trama gira en torno al secuestro de Pluto, el perro de Mickey por parte de un científico loco llamado de manera redundante como Mad, con el propósito de cortar la cabeza del perro e insertarla en una gallina para producir huevos de los que surjan gallinas con cabezas de perro, creando una quimera artificial. Mickey irá al rescate de su mascota, y una vez en el castillo del doctor deberá enfrentarse a todo tipo de amenazas sobrenaturales, a imagen y semejanza del primer corto The Skeleton Dance. El resultado fue tan oscuro y tenebroso, que muchos cines decidieron catalogarlo como no apto para menores. El corto es indudable que fue, en alguna manera influido, por obras anteriores como Frankenstein, ya que juega con la misma idea de la manipulación de la vida por medios artificiales y juega con la visión del científico encerrado en un castillo tenebroso y medieval, donde realiza sus experimentos a la manera de hechizos y rituales mágicos, para conseguir sus propósitos. Pero sin duda, su influencia capital viene de la vida real y de los experimentos llevados a cabo en la Unión Soviética en los años 20 por el científico Sergei Brukhonenko, en los que se muestra cómo consigue mantener con vida la cabeza de un perro y cómo consigue injertarla en otros animales, creando perros con dos cabezas. Aunque se tiene la sospecha de que las filmaciones no eran más que imágenes propagandísticos, con la finalidad de mostrar el naciente poderío comunista, sí que esta idea se insertó en el inconsciente colectivo como una de las muestras de las prácticas terroríficas de los mad doctors y que luego derivó en un subgénero del cine de ciencia ficción y terror con películas en las que cerebros o cabezas eran mantenidas con vida, separadas de sus cuerpos, de manera artificial, como vemos en películas como The Brain That Wouldn’t Die, Donovan’s Brain o las cabezas de la serie de animación de Futurama.
Si volvemos de nuevo a la película de Disney, se muestra al doctor con una serie de características que retrotraen al arquetipo mágico religioso del imaginario tradicional. En ella se muestra al sádico doctor de manera mucho más parecida a un mago negro que a un verdadero científico. Hasta que no contemplamos su rostro y su verdadero aspecto, lo que se nos muestra es una silueta completamente negra y vestida con una túnica, a imagen y semejanza del aspecto de un sacerdote o un mago oscuro. De igual modo el castillo en el que el doctor tiene su laboratorio, está más cercano a los castillos de las novelas de terror gótico, como el que describe Matthew G. Lewis en El Monje o Horace Walpole en El Castillo de Otranto, en el que las estancias están llenas de terroríficos pasadizos, secretos y misterios; que a un laboratorio científico. Es en el momento en que el villano se despoja de su túnica cuando vemos su verdadero rostro, un hombre vestido con una bata blanca identificándose como hombre de ciencia. Es digna de mención su barba oscura, arquetipo del mago negro, que suele llevar barbas de ese color en contraposición a la barba, normalmente de color blanco, que llevan magos o sacerdotes adscritos a la divinidad o la magia benigna. Esta barba negra también nos trae reminiscencias de Rasputín, el arquetipo del ruso malvado, ya que además cuando el personaje habla, tiene un acento de Europa del Este o Rusia.
Así Disney expondrá el arquetipo visual cinematográfico adscrito al imaginario
relacionado con el tema y que se perpetuará en las ficciones y películas posteriores
con las variaciones lógicas de contexto y espacio. De esta manera, las características
del mad doctor serán:
a) Portar una bata blanca o similar. Este aspecto que lo vincula con la tradiciónvisual anterior del mago o sacerdote y sus túnicas o capas.
b) Normalmente, presentará barba y será calvo. Tanto la barba como la calvicieson símbolos de sabiduría y de tiempo pasado adquiriendo conocimientos. La barba simboliza el paso del tiempo, tiempo que necesita el científico para llevar a cabo las investigaciones necesarias, lo que le confiere así la idea de hombre sabio; mientras que la calvicie se asocia culturalmente al uso de la cabeza para pensar, pero también a lascabezas rapadas de sacerdotes y religiosos, que se afeitaban la cabellera como símbolo y muestra de su pertenencia a una clase al margen de la sociedad, y dedicada al estudio y al contacto, mediante la oración, con los dioses. El científico, que presenta calvicie, aparte de mostrar su sabiduría, debido al paso del tiempo reflejado en su físico, muestra también una devoción para con sus causa, similar a la de los sacerdotes o religiosos.
c) Su laboratorio suele estar apartado y no se encuentra en los lugares habituales. Muy pocas veces encontramos los laboratorios de estos científicos en universidades o facultades destinadas a tal menester. Normalmente, al ser científicos que se apartan de la ciencia tradicional y de las corrientes dominantes de pensamiento, llevan sus investigaciones al margen de sus compañeros en lugares apartados, ya sean castillos medievales, como en Frankenstein o The Mad Doctor, o en laboratorios ocultos y de difícil acceso, como en The Brain That Wouldn’t Die, lejos de las miradas del resto de la gente. En el laboratorio encontraremos múltiples palancas, tubos de ensayo, alambiques (que lo acercan al laboratorio del alquimista), arcos voltaicos, lámparas de Tesla (que lo ponen en contacto con el control de la electricidad), animales en formol y camillas con cintas de sujección para inmovilizarr a los sujetos de sus experimentos.
d) Sus investigaciones normalmente van más allá del uso correcto y moral intentando, en muchas ocasiones, jugar a ser Dios: creando mutaciones, manteniendo de manera antinatural la vida, buscando fórmulas para alargarla, resucitando muertos; usando la ciencia para sus propios beneficios, intentando conseguir un poder ilimitado sobre la naturaleza y sus leyes. Normalmente, el científico llega a estos usos malvados, debido al rechazo de sus pares en la Universidad, de la sociedad, debido a su apariencia, alejada de los cánones de belleza tradicionales, lo que lo convertirá en este aspecto en un antecedente del geek moderno; o debido a su incapacidad para empatizar con la humanidad al encontrarse con el control de fuerzas poderosas.
e) El mad doctor tiene su reflejo positivo, como veremos en el siguiente apartado, generando un arquetipo positivo, en el científico que tiene buenas intenciones al usar la ciencia aunque a veces sus investigaciones provoquen resultados impredecibles. Este arquetipo se opondrá al del mad doctor y se conocerá como the absent-minded professor, será un científico con la mente totalmente centrada en sus estudios, alejado de las preocupaciones mundanas, pero con un aspecto benévolo como mostrará normalmente su pelo blanco y su barba del mismo color, con lo que lo asociamos al color blanco de la pureza y de la bondad, aunque comparta muchos de los rasgos de su reverso negativo.
El cine ha mostrado en infinidad de ocasiones, sobretodo en el cine de ciencia ficción, por sus propias características de especulación científica, el imaginario del mad doctor. Desde el profesor Rotwang de la Metrópolis de Fritz Lang, creador de vida artificial en la figura del robot María y que se sitúa a medio camino de Frankenstein y la distopía totalitaria, o el propio Dr Mabuse, del mismo Lang, aunque tenga su origen en las novelas de ficción pulp de los años 20, que se nos antojará anticipo, más que de una figura del mad doctor, como la de la figura arquetípica del villano inmortal y eternamente resistente, propia de los seriales o de los cómics. El Dr Cyclops, de la película homónima de 1940, en la que el arquetipo se centra en un científico calvo, y con gafas, y con un aspecto diabólico y luciferino que antepone el conocimiento a la moral, tal y como afirma su ayudante: “Lo que está haciendo es una locura, es diabólico, está actuando con poderes que sólo están reservados a Dios”, planteando una lucha entre Dios y el Diablo en forma de científico, un científico luciferino que quiere, a imagen y semejanza del Ángel Caído ocupar el lugar de Dios.
Otro ejemplo característico sería el Moreau de la Isla del Dr. Moreau, tanto en la novela de H.G Wells como en la adaptación de 1933 de Erle C. Kenton, en la que Charles Laughton encarna al Dr Moreau y co-protagonizada por Bela Lugosi, cuya presencia ya atribuía al film en el que participaba su misteriosa imagen. Moreau juega a la hibridación entre hombre y animal, anticipando así las posibles desgracias y repercusiones que un mal uso de la genética (todavía incipiente y teórica en esa época) podría suponer. Como agente perpetrador del mal, en aras de un bien mayor que es el de la ciencia, Moreau no acepta la sumisión y ve como su él y su trabajo malévolo desaparecen, víctimas del fuego redentor.
Es después de la II Guerra Mundial cuando, la figura del mad doctor llega a su apogeo. Ficciones, ya no sólo cinematográficas, se hacen cargo de representar al malvado doctor, sino que también cómics, seriales radiofónicos o televisivos, junto con las novelas pulp, se erigen en nuevas formas de mostrarlo. Este auge, viene dado, como ya se ha comentado anteriormente, por la aparición de figuras terribles que utilizaron la ciencia como pretexto para realizar horribles experimentos, totalmente inhumanos, como las de los supuestos "doctores" Mengele y Shiiro Ishii. El tenebroso Joseph Mengele, fue el encargado de realizar una serie de experimentos aberrantes, crueles e inhumanos con los prisioneros del campo de concentración de Auschwitcz, estos experimentos consistían en la investigación con gemelos e hibridación de razas, con la idea de alcanzar una raza superior, resistencia del ser humano a situaciones extremas, vivisección, inoculación de enfermedades o radiaciones en niños o bebes. Igualmente terroríficas fueron las investigaciones del japonés Shiro Ishii, responsable del campo 731 durante la guerra chino-japonesa y que prosiguió sus actividades durante la II Guerra Mundial, usando como cobayas humanas a los prisioneros de guerra. Entre algunas de las numerosas atrocidades cometidas por Ishii se incluyen: vivisección (incluyendo mujeres embarazadas por los propios médicos), amputación de extremidades a presos y reimplantadas en diferentes partes del propio cuerpo, miembros congelados y descongelados para estudio de la gangrena. También utilizó seres humanos para probar el resultado sobre ellos de granadas y lanzallamas, se inyectaron virus y se inoculó sífilis y gonorrea mediante violaciones, para su estudio. Este uso real y malvado, terriblemente malvado, de la ciencia, junto con el miedo a la bomba atómica y la escalada científico-nuclear, producida durante la guerra fría posterior al conflicto bélico produjo, en una gran parte de la sociedad, un miedo irracional a la ciencia y lo descabellado de alguna de sus propuestas; pero sobre todo y gracias a las excelentes maniobras propagandísticas y al control de los medios de información, se consiguió que el miedo fuera traspasado, de la ciencia, al "otro".
Este "otro", era aprovechando la idea del mad doctor real, un ser terrorífico y que no dudaría en hacer sus crueles experimentos con sus enemigos. Ambas potencias vencedoras usaron este miedo, tanto a la ciencia como a lo nuclear, para su propio beneficio político social, hecho que no dejó de reflejarse en las diferentes ficciones y películas producidas. Al verse al otro como el enemigo, el país productor de películas basadas en el tema científico (mayoritariamente Estados Unidos e Inglaterra y sus películas producidas por la Hammer y Amicus) lo que intentará es, ante todo, mostrarse como los productores y creadores de una ciencia capaz de adelantarse y avanzarse a los propósitos malignos y aniquiladores del enemigo. Abundarán en este tipo de ficciones dos grandes paradigmas que cambian el anterior, en el que el malvado era un científico que usaba la ciencia para jugar a ser Dios.
Por un lado se mostrará mayoritariamente la figura del mad doctor como la de un científico de origen alemán, soviético u oriental, sin escrúpulos y cuyo propósito es eliminar a la población enemiga, o conseguir someter al resto de naciones mediante la amenaza de su poder. Su aspecto dejará de ser pseudo-mágico y apelará menos a la tradición místico-religiosa anterior y se insertará dentro de lógicas militarizadas, debido a la evidente influencia, que la guerra produjo en este tipo de películas, aunque sin abandonarla del todo, ya que los experimentos ocultistas nazis, sirvieron en muchos momentos de excusa para utilizar las referencias mágico-religiosas en el mad doctor. Como ejemplo de estos mad doctors cercanos a la magia y al ocultismo encontramos, el Dr Muerte, o el Barón Zemo de los tebeos de la Marvel – incluyo referencias a cómics, por mostrar cómo la influencia se recoge en todos los campos generadores de ficción y no ceñirme exclusivamente a referencias cinematográficas -.
El Dr Muerte es un científico genial, nacido en un país imaginario llamado Latveria, con reminiscencias a Austria, que tras verse superado por el intelecto de su rival benéfico, el científico Reed Richards, se abandona a la práctica de las artes mágicas, que había heredado por su madre, una bruja gitana, para conseguir aumentar su poder y su influencia, mediante las artes oscuras. Como precio por llegar a alcanzar
conocimientos prohibidos, verá como su cuerpo y su rostro quedan atrapados para siempre en una armadura de metal, que asemeja en aspecto el de los instrumentos de tortura conocidos como Damas de Hierro. Zemo, por su parte, es un barón que proviene de una larga dinastía alemana, y que se dedica a la investigación científica para el ejército nazi. Su objetivo es el de diseñar armamento y utensilios capaces de derrotar al enemigo del Reich, su antagonista principal es el Capitán América (no podía ser otro), que se enfrenta al armamento mortífero diseñado por el barón. Zemo acaba siendo víctima de su propio genio, al quedarse atrapado en su máscara debido a un adhesivo de su invención.
Por otro lado, el papel protagonista y a la vez antagonista de este villano, lo encarnarán jóvenes científicos que necesitan la guía de un sabio mentor superior, a modo de profesor, que les enseñará las claves necesarias para vencer al mad doctor rival. Este profesor, a su vez, muestra una figura positiva del científico, con el propósito de lavar la imagen de la ciencia mostrándola como un progreso positivo y necesario, para evitar los desmanes de los científicos enemigos. Esta idea del sabio mentor, sigue el precepto de Joseph Campbell y su viaje del héroe y entronca con lo propuesto por Manuel Delgado en su artículo El Mito Interminable, donde postula que el mito siempre acaba apareciendo, pese a las diferentes reinvenciones y cambios en la sociedad, sólo que aparece esta vez con otro nombre. El protagonista, todavía un joven sin los conocimientos necesarios para hacer frente a la amenaza que se cierne, encontrará la ayuda necesaria en un anciano doctor que estaba investigando por su cuenta, alejado de las ciencias más ortodoxas y, bajo el escarnio y desprecio de sus colegas por dedicarse a investigaciones en apariencia irrelevantes; lo que provocará que el protagonista de con la clave necesaria para vencer al adversario antagónico. Por otro lado la lógica de amenazas veladas y de secretismos implícitos, hace aparecer otro tipo de elementos en los que el mad doctor, se ve sustituido por una serie de personajes, que ocupan su lugar, reflejando de manera implícita y subtextual, el miedo al "otro". Ahora, el "otro" será mostrado mediante la figura de amenazas externas, como extraterrestres o alienígenas o fuerzas nucleares que desarrollarán mutaciones en animales y hombres.
El alienígena, en el fondo, no es más que otra representación visual del imaginario del científico. Al evitarse la nomenclatura directa del enemigo soviético o nazi, para no caer en problemas políticos y diplomáticos, se oculta mostrándolo bajo la forma de otra cosa, indefinida y externa, que metaforiza el miedo a la invasión comunista. El extraterrestre tiene la intención, muchas veces, de secuestrar a norteamericanos residentes en ciudades pequeñas, y realizar toda clase de experimentos científicos con ellos o lavarles el cerebro y convertirlos en seres sin voluntad y uniformes sometidos a su voluntad, como se creía que se sometía el
comunista hacia su líder. Así películas como Invasores de Marte, La Invasión de los Ladrones de Cuerpos, La Cosa de Otro Mundo, La Guerra de Los Mundos, La Mosca, Vino del Espacio Exterior, Esta Isla La Tierra, por citar las más emblemáticas y reconocibles, sustituyen al científico enemigo por una amenaza externa que tiene, en definitiva el mismo objetivo malvado y de alienación que el del enemigo comunista.
Por otro lado, ejemplos de este tipo de ficciones y de mad doctors post- Segunda Guerra Mundial aparecen en la figura del Dr. Strangelove de Teléfono Rojo ¿Volamos Hacia Moscú?, en la que se juega, desde el punto de vista paródico, con la idea del mad doctor, encarnado por Peter Sellers. El Dr. Strangelove es un ex-científico nazi que ahora trabaja para los americanos (como muchos otros científicos nazis, una vez acabada la guerra, se reinsertaron en el programa espacial norteamericano) y que está a cargo del maletín que contiene el dispositivo de destrucción mutua. También son paradigmáticos los mad doctors que encontramos en las películas de James Bond, que siguen la misma lógica del enfrentamiento este-oeste de la guerra fría. Personajes como el Dr. No, se establecen como paradigma del genio científico que utiliza sus conocimientos para el mal, al servicio de fuerzas terroristas o comunistas.


03:13
Milgrom



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